Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión: ‘’Una afección frecuente en nuestros días’’

 

Por Eugenia Rocco

El 13 de enero, se conmemora el Día Mundial de la Lucha Contra la Depresión. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de un trastorno mental frecuente, que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. El trastorno de depresión no discrimina: puede afectar a personas de cualquier edad, género, condición económica, nivel educativo o cultural.

Este trastorno es distinto a las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves. Puede convertirse en un problema de salud serio, cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, y puede causar gran sufrimiento y alterar las actividades laborales, escolares y familiares. En el peor de los casos puede incluso llevar al suicidio, siendo la segunda causa de muerte en personas entre 15 y 29 años.

 


Es necesario informar respecto a qué es la depresión, cuáles son los factores contribuyentes, su prevención y cómo debe tratarse dicho trastorno. Por esto mismo, el Licenciado en Psicología, Rodrigo Ríos, nos cuenta acerca de la depresión:

- ¿Qué es la depresión?

- La depresión es una afección mental frecuente en nuestros días. La misma puede ser definida como un estado de tristeza, melancolía, abatimiento, sentimiento de culpa, pérdida de interés e incapacidad de sentir placer. Tal trastorno puede precipitarse en problemas de autoestima, alteraciones del sueño y del apetito, sensación de fatiga y falta de concentración. Si bien es normal que por momentos uno se sienta triste o decaído, estos sentimientos suelen desaparecer rápido. Lo que caracteriza a la depresión y le da el estatuto de “depresión clínica” o ‘’trastorno depresivo” es el hecho de que el estado de ánimo angustioso se presenta la mayor parte del día, casi todos los días, y durante al menos dos semanas.  No es difícil imaginar que dicho trastorno produce grandes dificultades para afrontar la vida diaria e implica una gran inhibición en todos los aspectos.

- ¿Cuáles son los síntomas?

- Si bien uno suele pensar en la tristeza como algo inherente a la depresión, es posible que algunas personas con depresión ni siquiera sientan tristeza. En muchas ocasiones los sentimientos que los invaden tienen otras características: Sentimientos de culpabilidad, impotencia o frustración; Sentimientos de pesimismo por el presente y el futuro, así como una lectura negativita con respecto al pasado; Sentimiento de ansiedad o “vacío”; Falta de energía, concentración y motivación; Perdida de interés o placer en pasatiempos y actividades diarias; Dificultad para dormir o para levantarse por la mañana; Alteraciones del apetito y del peso corporal; Ideación suicida (en casos graves). Si bien cada síntoma por separado no es suficiente para realizar un diagnóstico, son indicadores que en su conjunto nos podrían dar la pauta de que algo no está yendo bien. Por otra parte, es menester tener en cuenta que los niños pueden presentar distintos síntomas que los adultos. En este particular caso, es especialmente importante estar pendiente de los cambios en el rendimiento escolar, el sueño y el comportamiento en general.

- ¿Cuáles son los factores contribuyentes?

- Entre los principales factores que influyen en la aparición del trastorno depresivo podemos encontrar la pérdida de algún ser querido o trabajo, la soledad o el sentimiento de la misma, tener dificultades para socializar y vincularse con los demás, sufrir con frecuencia situaciones conflictivas, haber sufrido traumas físicos o emocionales, y el estrés crónico. Asimismo, suelen considerarse como factores de riesgo el haber tenido previamente episodios depresivos y los antecedentes familiares. No obstante, esto último no suele ser necesariamente así y en determinados ámbitos académicos suele estar en cuestión. Ahora bien, como especialista clínico en el análisis siempre debo estar advertido de que la depresión no es necesariamente la razón por la que el paciente viene a la consulta. La depresión es algo que el analista debe entrever más allá de lo que le es dicho. Esto es decir, no tomar al estado depresivo en su fenomenología, sino tratar de vislumbrar qué es lo que ha llevado al paciente a ese estado, qué es lo que su padecer tiene para decir que no siempre logra ser articulado en palabras. 

- ¿Cómo los parientes pueden ayudar al paciente?

- Si uno conoce a alguien que crea que esté transitando por un estado depresivo lo que se tiene que intentar es que esta persona acuda a un profesional de la salud mental. También es de capital importancia brindarle apoyo emocional, comprensión y paciencia. Uno muchas veces no logra entender por lo que el otro está pasando y es muy fácil caer en la frustración. Invitarlo a realizar actividades es importante pero lamentablemente no siempre funciona. Si el familiar o amigo accede a iniciar un tratamiento psicológico, es muy valioso que uno lo incentive a continuar con el plan de tratamiento, así como con la medicación (en los casos que fuera prescripta). Todo lo que se haga tiene valor, pero tampoco hay que perder el foco de que el mayor de los esfuerzos y todo el compromiso debe estar asumido por el paciente; esa es la piedra fundamental para que un tratamiento sea viable y pueda llegar a un buen término.

- ¿Tiene relación con algún otro trastorno? ¿Cuál?

- Si bien no podemos establecer una relación directa con otros trastornos y la depresión, sí podemos llegar a vincular a la ansiedad y el estrés con los estados depresivos. Para decirlo de manera sucinta, la ansiedad y el estrés crónico –es decir, cuando se sostienen durante largos periodos de tiempo- pueden precipitar a la persona a ir ingresando en un estado depresivo que agravaría todo el cuadro sintomático. Esto no es algo que se dé en todos los casos, pero no por ello deberá descartarse como posibilidad.

 

Es relevante hablar de la depresión como parte fundamental para iniciar el tratamiento. La estigmatización de las enfermedades mentales es un obstáculo para que las personas pidan ayuda. Hablar de la depresión, ayuda a eliminar dicha estigmatización, contribuyendo a que las personas afectadas inicien un tratamiento adecuado.

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