Caso Lola Chomnalez: 6 años sin respuestas

 Por Eugenia Rocco

El sol aparece detrás del agua mirando desde la costa. Comienzo a caminar y noto como mis huellas en la arena desaparecen con cada ola del mar que llega a la orilla. Mi rastro se esfuma en cuestión de segundos, como sucedió con el de Lola Chomnalez en la costa de Uruguay. Nunca se hizo justicia, como en tantos otros casos.



Ella había llegado a Valizas el 27 de diciembre de 2014 a ver a su madrina. Fue a la playa al día siguiente, llevó en su mochila un monedero, un pareo, un libro de Julio Cortázar y nunca más volvió. Su madrina recorrió la playa en vano. Luego, se hizo la denuncia por su desaparición.

Dos días después, el cuerpo de Lola fue encontrado por un pescador y su hijo a seis kilómetros de Valizas. La zona había sido rastrillada antes por la Policía uruguaya pero no se había detectado nada. La autopsia confirmó que Lola murió a causa de una asfixia, había sufrido varios cortes de arma blanca y no fue abusada antes de morir. La mochila de Lola fue encontrada dos semanas después del crimen, a 200 metros de donde apareció el cuerpo.

En Argentina, cada 29 horas muere una mujer (2020). Los casos crecen año a año, mes a mes, día a día. La cuarentena en la Argentina provocó más denuncias y más femicidios.

Los padres de la adolescente llegaron a Uruguay poco después. Las primeras sospechas fueron sobre la pareja de la madrina de Lola, que fue detenido e incomunicado durante un día y medio.

En 2015, la primera marcha Ni Una Menos, el principal impulso fue el femicidio de Lola. Miles de mujeres se juntaron frente al Congreso de la Nación en protesta a la violencia contra la mujer y pidiendo justicia por todas las chicas que mataron.

Miles de fiscales, jueces y detenidos se fueron acumulando. Jorge Vaz se convirtió, desde su llegada al departamento de Rocha en febrero de 2019, en el fiscal número cinco del expediente. Vaz pidió a la Justicia de su país que se procese a Ángel Moreira Marín, "El Cachila", un vagabundo que trabajaba ocasionalmente como trapito y vendedor de estampitas, de cara a particularidades en su declaración. Según el fiscal Vaz, habló de cosas que solo las podría saber un partícipe directo del hecho, alguien que, por lo menos, presenció el crimen.


Durante años hubo marchas, contramarchas, sospechosos, más detenidos que luego fueron liberados. La lista de sospechosos y pistas se agotó en poco menos de un año.

Se espera que a comienzos de 2021 empiece el juicio contra el único detenido. Aun así, la familia de la víctima tiene la seguridad de que otras dos personas participaron del hecho, por lo que buscan que pronto se pueda saber quiénes son los otros responsables

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