Por Álvaro Vidal
En 1935, como herencia del golpe militar de 1930 que había derrocado al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen, habitaba la “Casa Rosada” el general Agustín Pedro Justo que –mediante el llamado “fraude patriótico”- asumió la presidencia de la República. Pero, en este año precisamente y el 9 de Julio, nacía en la provincia de Tucumán Mercedes Sosa. Allí, en un hogar humilde, de carencias permanentes, creció rodeada del cariño de sus padres y hermanos.
Luego de irrumpir en el canto en los años `60, cuando actuaba acompañada solamente por un bombo legüero que ella misma ejecutaba, asombra en 1965 al Festival de Cosquín donde había llegado de la mano de Jorge Cafrune, de quien decían que “sembraba el folklore a caballo”.
Tiempo arriba, la descubrió en un recital en la ciudad de Düsseldorf (Alemania) Ariel Ramírez; Mercedes había hecho “Romance de la muerte de Juan Lavalle”, junto con Eduardo Falú y Ernesto Sábato. Sorprendía porque ella era el recambio que arribaba a un folcklore pintoresquista e incorporaba una canción ligada a la historia de nuestro pueblo.
Fue protagonista del “Movimiento Nuevo Cancionero” que gestara en Mendoza con el poeta Armano Tejada Gómez y Oscar Matus, esposo de Mercedes; en Buenos Aires, aparecían Víctor Heredia y distintos conjuntos vocales integrados por muchachas y muchachos que soñaban otra música para un tiempo nuevo.
En 1982, la dictadura cívico-militar que había enlutado a la Argentina sembrando muertes y desapariciones, comenzaba a huir del escenario nacional por la derrota en Malvinas y la tenaz resistencia popular. Por eso, en el mes de febrero –luego de seis años de exilio por la prohibición que le impusiera la dictadura- Mercedes retornó a la Patria.
Sus recitales en el “Teatro Ópera” de Buenos Aires, fueron notables éxitos de público que colmó la sala para reencontrarse con la gran artista, que pisaba nuestro suelo después de esa incalificable separación forzada. Su repertorio incluyó temas sudamericanos de raíz folklórica y de contenido reivindicativo; allí rescató a la cantautora chilena Violeta Parra en “Gracias a la vida” y a la poeta argentina Alfonsina Storni en “Alfonsina y el Mar” de Félix Luna y Ariel Ramírez.
Como conclusión, digamos que
por su canto testimonial y su adhesión a las causas populares, el gobierno de
Francia en 1989 la condecoró y la UNESCO
en 1996 le otorgó el Premio de la Música. Mercedes Sosa, la más importante cantante popular que dio el país de
los argentinos, falleció el 4 de octubre de 2009.

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