NOS ESTÁN MATANDO: UNA HISTORIA SIN FIN

 

Nota de opinión

Por Altamiranda, Paula

Maria soledad Morales 17 (años), - 1990 – “Homicidio”, solo dos personas fueron condenadas por “violación seguida de muerte agravada por el uso de estupefacientes”, aunque se estima que participaron más hombres en le crimen. Guillermo Luque fue condenado a 21 años de prisión y Luis Tula a nueve años. Hoy Gonzan de libertad.  – Femicidio.

Nair Mostafá 9 (años) – 1989 – “Desaparición seguida de muerte”,  en total hubo diez detenidos, pero ninguno fue acusado. Al haber pasado más 31 años, la causa prescribió, sin ningún culpable. – Femicidio.

Jimena Hernández 11 (años) – 1988- “Abusada y asesinada”, la causa Hernández tuvo decenas y decenas de imputados, pero nunca fueron procesador. Si fueron indagados, por distintos grados de responsabilidad. Pero con el tiempo, uno a uno, los acusados fueron sobreseídos. Pasaron 32 años, la causa nunca más se investigo. – Femicidio.

Maria Marta García Belsunce  50 (años) – 2002 - “Homicidio calificado o encubrimiento agravado”, 5 disparos en la cabeza, fue su esposo Carlos Carrascosa, condenado a reclusión perpetua en 2009. En 2016 la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Buenos Aires lo absuelve. La reclusión perpetúa, son 35 años de prisión, él estuvo 7 años. – Femicidio.

Micaela García 21 años – 2017-  “Violada y asesinada” a la salida de un boliche en la ciudad entrerriana de Gualeguay por un agresor sexual que estaba en libertad condicional. En 2012, Wagner había sido condenado a nueve años de prisión por abuso sexual y estuvo en la cárcel hasta que el juez de Ejecución de Penas de Gualeguaychú, Carlos Rossi, lo liberó en 2016, a pesar de un informe del Servicio Penitenciario que desaconsejó esa decisión.- Femicidio.

Matan a una mujer cada 31 horas, desde el 1 de enero hasta el 31 de julio del presente año, hay un total de 160 femidicios. Y el 5 de septiembre, lamentablemente se suma una muerte más; la de Ludmila Prietti 14 (años) “Homicidio agravado por mediar violencia de género”, fue asfixiada con su propia bufanda, estaba en una fiesta con unos amigos. Por el crimen, detuvieron a Cristian Adrián Jérez, por el momento es el único sospechoso de ser el autor del femicidio.

Ludmila y su amiga Mayra fueron a esta casa el sábado por la noche. Conocían a Jerez a través de su primo. Pasaron por el lugar alrededor de 10 personas durante la noche, pero para el amanecer quedaron cuatro: Ludmila, Mayra, Cristian y su primo. Fueron ellos los que declararon que se quedó sola con Jerez, además del testimonio de los vecinos.

Se rastreó la ubicación del celular de Ludmila, y detectaron que el teléfono nunca salió de esa casa, la de Jérez, donde se habían juntado los chicos. El teléfono tuvo su última conexión a las ocho de la mañana y después desapareció. Así, una hora después, por pedido del fiscal Federico Soñora, allanaron el domicilio y encontraron a Ludmila: su cuerpo estaba escondido debajo de la cama.

Varios televidentes, lectores se preguntaban ¿Dónde estaban los padres, si tenía 14 años? Otros se preguntan: “¿Por qué se vistió así?”; “Ella solita se lo busco, mira como se pinto, para provocar”; “Y por las fotos que sube en sus redes, provocaba”. Ahora me preguntó: ¿Por qué hacen esas preguntas? Hablamos de una vida, de una chica, una nena, una mujer. Un femicidio, ¿por qué la sociedad se empeña en criticar la vida de la víctima? ¿Criticar a la familia? Cuando la chica está muerta, no se puede defender. Y los familiares sufren su perdida. ¿Por qué se tendría que defender, cuando la víctima es ella?

¿Esto cuándo culmina? Es un circulo vicioso de asesinatos, de justicia corrupta, negligencia. De procesos judiciales, donde dejan libre a un abusador sexual. ¿Con qué bases? ¿CUÁNDO REALMENTE SE VA A HACER JUSTICIA?

Marchas de #niunamenos, desde su inicio en 2015, en ochenta ciudades de Argentina. 3 de junio de 2016, segunda marcha, 19 de octubre, de 2016, una tercera. 19 de octubre de 2017, una cuarta. 4 de junio de 2018, una quinta. Nos están matando, ¿Cuántas marchas vamos a hacer para ser escuchadas? Esto no tiene fin.

Nos matan a los 9 años, a los 11, a los 14, a los 17, a los 50 años. Y lo hacen en una fiesta, en la calle, en la puerta de nuestras casas, e incluso adentro de nuestras propios hogares. Vestidas con pollera corta, con pollera larga, pantalón largo, bermuda. Nos matan sin importan la hora, ya sean las 2 am, o las 12 del mediodía.

No es la edad, no es el horario, no es como nos vestimos, ni el lugar donde estamos. Porque nos matan a toda hora, en cualquier lugar y con cualquier ropa.

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