FERNANDO BÁEZ SOSA: CRÓNICA DE UNA GOLPIZA FATAL

 

Por Altamiranda Paula,

El pasado 18 de agosto se cumplió 7 meses del crimen del joven de 18 años, en la puerta de un boliche en Villa Gesell. En medio de una pandemia mundial, el caso por Homicidio Agravado continúa siendo investigado.



El jueves 16 de enero, Fernando Báez Sosa, llegó a Villa Gesell junto a sus amigos del secundario. Su plan era permanecer unos días de vacaciones con sus amigos y con su novia, Julieta Rossi.

Viernes 17, el grupo de amigos del Colegio Marianista decidió que por la madrugada irían a bailar al boliche Le Brique. Aproximadamente a la 1:30 de la madrugada del sábado 18 de enero partieron hacía el boliche.

La novia de Fernando, Julieta Rossi, también iría a bailar junto a un grupo de amigas. Durante el trascurso de la noche, todos se reunirían dentro. La madrugada no tuvo contratiempos, hasta al menos las 3:30, cuando padecerían el primer encontronazo con otro grupo de jóvenes. En el segundo encontronazo, Fernando Baez Sosa terminaría muerto.

Hasta las 3.30, según los testigos, la víctima junto a un grupo de quince amigos y su novia estuvieron en el sector VIP del boliche. A esa hora, se presentó el músico de trap Neo Pistea. Entonces, un amigo de Fernando a quien se identificara como F.C, le sugirió al joven estudiante de Derecho que bajaran a la pista para hacer pogo.

A las 3.45, el músico impulsó que todos hicieran pogo y, en ese momento, Fernando y tres de sus amigos se cruzaron con los integrantes de la patota. Para los investigadores, no quedó claro si fue un pisotón, un empujón o la salpicadura de bebida en la ropa de uno de los agresores la razón por la que los integrantes del grupo de jóvenes de Zárate comenzó a pegarles a Fernando y a sus amigos.

Los patovicas deciden sacar por un lado a los rugbiers que mostraban resistencia, sobre todo Thomsen que estaba muy alterado y por el otro lado salen Fernando y sus amigos de manera pacífica. Fernando, luego de ser expulsado, decidió quedarse enfrente del boliche junto a siete compañeros, tomando un helado y esperando que saliera el resto del grupo.

Dos minutos después de salir, a las 4:44, dos rugbiers (Comelli y Ciro Pertossi) atacaron a Fernando por la espalda, y a sus amigos. Se cree que ocho de los 10 zarateños participaron del homicidio. Atacaron a Fernando hasta dejarlo inconsciente y luego le propiciaron patadas en la cabeza, así mismo otros del grupo golpeaban a sus amigos, Tomas también terminó herido. El ataque duró menos de un minuto.

Eran las 5.09 cuando la ambulancia del hospital de Villa Gesell llegó al lugar donde mataron a Fernando. La médica Carolina Giribaldi recordó, entre lágrimas, que no pudo hacer nada para salvarle la vida a Fernando porque ya había fallecido.

 

El informe de la doctora coincidió con las conclusiones de los forenses que realizaron la autopsia en el cuerpo de la víctima,  "la causa de la muerte fue un traumatismo severo de cráneo que le provocó un sangrado interno y la muerte inmediata".




La madrugada del asesinato, para los amigos de Fernando, los agresores eran jóvenes de físicos trabajados, violentos y más grandes que ellos. Algunos tenían peinados modernos con el pelo corto a ambos lados de la cabeza, usaban camisas, bermudas, pantalón claro o zapatillas oscuras. Pero, a partir de los reconocimientos en rueda de detenidos, esos rostros tienen nombres y apellidos: Tomás Enzo Cinalli, Máximo Thomsen, Ciro y Luciano Pertossi, Matías Benicelli y Ayrton Viollaz.

 

A los seis meses del homicidio, en medio de una pandemia mundial, investigadores continúan realizando pericias. Una de las novedades que obtuvieron fue que una de las patadas que recibió Fernando en su rostro fue realizada por el detenido Máximo Thomsen. "Solo espero que se haga Justicia con mi hijo. Eso es lo que quiero", dijo Graciela Sosa, la madre de Fernando, tras conocer la noticia sobre el informe realizado en el laboratorio de la Policía Federal Argentina (PFA) de Mar del Plata.

 

El mes pasado dos amigos de los rugbiers imputados por el crimen, declararon como testigos en el marco de la causa, a raíz de la incorporación en el expediente de un peritaje sobre los teléfonos celulares de los acusados.  Estas declaraciones, realizadas a través de videollamadas en el marco del aislamiento social por la pandemia del coronavirus, forman parte de una serie de medidas de prueba ordenadas por la titular de la Unidad Funcional de Instrucción 6 de la localidad balnearia, Verónica Zamboni, antes de avanzar en el pedido de elevación a juicio del caso.

El objetivo de la fiscal es precisar información surgida de las pericias realizadas por la Policía Federal (PFA) sobre los celulares de los imputados, donde estaban mencionados y aparecían mensajes de audio de los testigos Juan Neme y Alejo Arce, dos jóvenes oriundos de la localidad de Zárate, al igual que los rugbiers imputados.

 

Ambos fueron citados por el contenido de un grupo de Whataspp del que formaban parte, y en el que también participaba Máximo Thomsen (20), uno de los ocho detenidos acusados de ser coautores del homicidio. En una de estas conversaciones, que está incorporada a la causa, uno de los testigos citados se refiere a una serie de incidentes dentro del boliche entre algunos de los rugbiers y otro grupo de jóvenes, y al ataque posterior fuera del boliche. En ese audio menciona a Thomsen, apodado "Machu", y Enzo Comelli (20), quienes están imputados por el delito de "homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas".

Comelli y Thomsen se encuentran detenidos en la Alcaidía de Melchor Romero, en La Plata, junto a Ciro Pertosi (20), Luciano Pertossi (19), Lucas Pertossi (21), Matías Benicelli (20), Blas Cinalli (19) y Ayrton Viollaz (21), acusados también como coautores.

 

La investigación por el crimen de Fernando Baez Sosa continúa... 

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