Columna de opinión
EL PRESUPUESTO Y EXPECTATIVAS PARA EL PERIODO 2020-2021
La gran ley proyectó un crecimiento de
3,5% de la economía para el 2020; una inflación de 26,1% para finales del
próximo año y de 19,1% en diciembre de 2021 y un alza de 7% en la exportación
Por
Vazquez, Fernando
El Gobierno espero para este año una
contracción económica del 0,8%, una inflación menor al 40% y un crecimiento del
3,5% para el 2020, según el adelanto de la ley de Presupuesto enviado al
Congreso de la Nación.
El Palacio de Hacienda sostiene que para
este año se proyecta una "caída de la actividad económica en torno al
0,8%, consistente con una recuperación secuencial desde el cuarto trimestre de
2018 que revierte parcialmente el arrastre negativo".
"Para 2020 proyectamos un
crecimiento del PIB del orden del 3,5% y esa expansión será liderada por la
inversión y por el buen desempeño que continuarán mostrando las exportaciones,
y la recuperación del consumo privado", indicó Hacienda.
En materia de precios, el Ministerio
estimó que la inflación de ese año arroje un valor algo inferior a las
expectativas del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) elaborado por el
banco central que actualmente se sitúa en el 40,3% en la proyección de
diciembre próximo. A si mismo que las expectativas de inflación son del 26,1%
en el año que viene y del 19,1% en diciembre del 2021.
A su vez el gasto público se redujo en
los últimos 4 años en 5,5 puntos del PIB, y proyecta que este año cierre
"en 18,5% del PIB, el nivel más bajo en 10 años" y que, en términos
reales, la reducción acumulada en ese período es del 20%.
El ministerio sostiene que la presión
tributaria bajó 2,5% en relación al PBI durante este gobierno señala que
"continuar en el camino de la reducción de impuestos es clave para mejorar
la competitividad de la economía".
El gobierno proyecta que las
exportaciones crezcan alrededor de 10% en 2019 y 7% en 2020, lo que cerraría
"un lustro de crecimiento sostenido en las ventas externas, hecho que no
sucedía desde 2008 en pleno boom de precios de los commodities
agropecuarios".
Entre las proyecciones figura también
una reducción del déficit comercial por la cuenta servicios en aproximadamente
u$s 3.500 millones (de los u$s 9.700 millones de 2018 a los US$ 6.200 millones
proyectados para 2019), producto principalmente de la mayor contracción de las
importaciones (-14,4%).
La estimación oficial de crecimiento,
más moderada que la de algunos bancos de Wall Street, es clave para proyectar
los ingresos que estarán disponibles. La estrategia de subestimar esa pauta
para contar con recursos adicionales se contrapone al riesgo de la exigencia de
un ajuste mayor por parte del FMI.
Desde que el ministro de Economía, Martín
Guzmán, dijo que la proyección de 4,5% de déficit fiscal para 2021, el foco de
atención se corrió al resto de los supuestos macroeconómicos que acompañarán
ese objetivo en el Presupuesto 2021. El dato del desequilibrio de las cuentas
públicas era una de las señales más esperadas por parte del mercado, como
indicio concreto del rumbo de la política económica en el corto plazo.
Pero ese número aislado resulta ahora
información insuficiente. Lo que resta saber es en qué magnitud se ajustarán
los gastos -ya con un impacto menor de la pandemia del coronavirus- y, sobre
todo, cuánto, cómo y por qué aumentarán los ingresos. Más allá de la suba de
impuestos que se contemple en el proyecto que el Ejecutivo deberá enviar al
Congreso en diez días, la definición del volumen de recursos disponible estará
dada por la pauta de crecimiento económico.
La pauta de crecimiento que se incluya
en el Presupuesto no es un dato meramente económico ni menor a la hora de
negociaciones políticas internas: de esa cifra se desprende cuánto dinero
ingresará al Estado, ya que el nivel de crecimiento determinará el volumen de
la recaudación, y por ende cuánto dinero tendrá cada área para gastar.
Así, subestimar esa cifra, una estrategia a la
que recurrió repetidamente el kirchnerismo durante su gestión anterior, permite
contar con recursos para ser aplicados con mayor discrecionalidad por fuera del
Presupuesto. Lo mismo pasa con la inflación: calcular la evolución de los
ingresos en base a una inflación menor a la que realmente es esperable, genera
recursos “excedentes” o no contemplados en el Presupuesto, amén de que es una
variable mucho más sensible ya que genera expectativas concretas en los
distintos actores económicos.
Pero no sólo para negociaciones
políticas domésticas, la proyección económica es un dato clave. También lo es
en la negociación con el Fondo Monetario. En función de esa cifra, y por ende
de los ingresos estimados, es que las autoridades deberán discutir con el
organismo los ajustes macros requeridos, tanto por la vía de los recursos como
de los gastos.
De hecho, las últimas estimaciones
públicas del Fondo Monetario, actualizadas a fin de junio, indican que el
organismo prevé una caída de 9,9% para este año -contra un consenso de
estimaciones privadas que rondan el 12%- y una recuperación de apenas 3,9% para
2021. Claro que el Presupuesto deberá ser aprobado mucho antes de lo que el
ministro espera cerrar el nuevo acuerdo con el FMI, durante el primer trimestre
del próximo año. Esos tiempos harán que el mercado disponga de especial
atención al proyecto que debatirán los legisladores.
En principio, el foco estará puesto en
dos grandes rubros de gastos: los subsidios económicos, esencialmente a la
energía y al transporte, y el gasto social y previsional.
Para finalizar el Gobierno dará la señal
sobre la política tarifaria y revelará hasta qué punto el congelamiento vigente
en principio hasta fin de año es una respuesta a la emergencia por el Covid-19
o una política más estructural al modelo económico al que apunta la gestión de
Alberto Fernández. Respecto a las jubilaciones y también planes sociales que
ajustan por la misma fórmula, ahora suspendida y a la espera de una
alternativa, el Gobierno dio muestras claras de su voluntad de recortar ese
gasto. De acuerdo con estimaciones privadas, la modalidad de aumentos por
decreto le permitirá un ahorro equivalente a 0,25% del PBI este año.

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