Pandemia: los efectos del aislamiento en niños con TEA

El aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado en Argentina, y en gran parte del mundo para hacer frente al coronavirus, puede generar mayor ansiedad y dificultades para los niños, niñas y adolescentes que sufren alguna condición del espectro autista. Un escenario incierto que demanda mayor capacidad de adaptación. Para entender un poco más el tema, plantearemos algunas estadísticas y definiciones.



El Trastorno del Espectro Autista (TEA), según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2016), es un grupo de afecciones caracterizadas por algún grado de alteración del comportamiento social, la comunicación y el lenguaje, y por un repertorio de intereses y actividades restringido, estereotipado y repetitivo.  Este aparece en la infancia en el cual tiende a persistir hasta la adolescencia y la edad adulta. En la mayoría de los casos se manifiestan en los primeros 5 años de vida. Según la Asociación Argentina de Padres de Chicos con Autismo (APADEA, 2018), la cifra llega a 400 mil personas con TEA en nuestro país, teniendo en cuenta que uno de cada 160 niños tiene un trastorno del espectro autista. Además, Fundación Brincar (2019) informa que cada 11 minutos se diagnostica un niño con autismo.

A partir de la cuarentena la vida de la mayoría de los ciudadanos, dio un vuelco tan radical como imprevisto. Sin embargo, para una gran cantidad de personas con TEA, adaptarse al cambio de rutina y sobrellevar el aislamiento, se volvió aún mucho más difícil.

Este momento de crisis genera en un niño/a con estas dificultades un estrés mucho mayor del que uno puede imaginar.

La situación actual de estos niños en el aislamiento es mucho más delicada de lo que pensamos. Los niños con TEA, o riesgo de padecerlo, muchas veces no cuentan con las herramientas necesarias para afrontar este momento de cuarentena. Generalmente son niños que tienen rutinas relacionadas con sus terapias y escuelas, aparte de sus actividades fuera del hogar que ayudan a su bienestar físico como psíquico. Resulta muy difícil no cumplir con sus obligaciones y no ver a quienes los ayudan día a día con sus dificultades. Encuentran mucho tiempo libre, además de que no saben qué actividades realizar o cómo organizarse pudiendo generar momentos de angustia, conductas disruptivas, autoagresión o a sus seres queridos, teniendo regresiones y exacerbando conductas estereotipadas y repetitivas.

El espectro autista es una condición que afecta a uno de cada 54 chicos y chicas según las últimas cifras del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. En la Argentina, si bien no existen datos locales, se estima que son entre 400.000 y 800.000 las personas dentro del espectro.

Con el aislamiento obligatorio, el niño/a que se encuentra en su hogar, no sabe qué hacer con el tiempo libre. Por lo tanto, ese es el desafío que hoy describen los padres y madres de las personas con autismo.

Se hace incomprensible para muchos niños y niñas con esta condición el por qué, de un día para el otro sin previo aviso, dejó de realizar todas sus actividades y están todo el tiempo en sus casas.

A partir de la pandemia por el coronavirus (Covid-19), la escuela busca la manera de brindar esta educación a distancia. En base a esto, las escuelas y universidades del mundo encontraron la forma en las llamadas ‘’clases virtuales’’. Estas clases virtuales aumentan las desigualdades sociales, como así también la desigualdad de capacidades. En estas encontramos las escuelas especiales, más precisamente a las que se dedican a personas con el Trastorno del Espectro Autista (TEA). ¿Cómo educan a las personas con capacidades diferentes? ¿Se evalúa? ¿Hay más dificultades con la virtualidad? ¿Qué rol cumplen los padres? Para responder estas y más preguntas nos enfocaremos en la situación actual de la pandemia y cómo estos niños deben adaptarse.

Mientras que un niño con TEA puede raramente hablar y tener dificultad para aprender, como leer y escribir, otro puede tener muchas habilidades y puede asistir a clases en una escuela convencional. Por esto nos preguntamos ¿cómo se hace en estos casos para brindar la educación que necesitan? La psicopedagoga Mariela Schwint, nos cuenta sobre este método de enseñanza:

- El sistema es para todos los niños por igual. Ingresan en el jardín, luego hacen el pase si o si a nivel. Con los nenes que tienen dificultad, el proceso es solicitar y sacar el Certificado Único de Discapacidad (CUD). Una vez que tienen el CUD, pueden tramitar una MAI, que es una Maestra de Apoyo de Integración a la inclusión escolar. Esa MAI, dependiendo de si la provee el estado o si la provee una escuela privada, va al colegio de nivel y le da cierta cantidad de horas por semana. Para todos los niños el sistema es el mismo: contenido de nivel, configurado a las necesidades que tengan según el grado y complejidad del cuadro, y, si el niño no llega con los apoyos necesarios al contenido, se comparte matrícula con una escuela especial. La nueva resolución de educación dice que los niños tienen que continuar sus aprendizajes en la escuela de nivel pero a través de unos TCC que son las Trayectorias Curriculares Compartidas, que plantea que el nene curse algunas áreas en la escuela de nivel y otras áreas en escuela especial, dependiendo de los intereses y capacidades. La calificación está íntegramente a cargo de la escuela especial. Cuando el niño no puede transitar ninguna de las áreas en la escuela de nivel pasa directamente a escuela especial. A partir de esta resolución se intenta que los niños mínimamente hagan un área en escuela de nivel. Se educa dependiendo de las características de cada niño, si tiene lenguaje o si no tiene. Si es necesario usar apoyo como pictogramas, pero no más que eso. 

En cuanto a la dificultad que presenta la comunicación, Mariela plantea que depende el caso, TEA abarca cinco diferentes trastornos, por lo cual, en algunos casos el niño llega a tener lenguaje y puede sostener la mirada con el otro, entonces no hay ningún tipo de dificultad. Otros nenes no tienen lenguaje y tienen que usar si o si organizadores como son los pictogramas así como otros por ahí tienen lenguaje pero no pueden sostener la atención. Ahí va a ser dependiendo de cada caso. La cuestión en relación a la comunicación es que para todos es lo mismo, desde la escuela de nivel. Los apoyos que se necesiten van a depender de cada caso.

En relación al rol de los padres, manifiesta que en todos los casos tienen la misma responsabilidad. La educación pasa primero por la familia, luego por la escuela sea de nivel o de educación especial. La educación por parte de una institución va a ser un complemento y, obviamente, será muy importante, pero lo principal es la pedagogía que puedan recibir los niños en la casa. Igualmente, uno como parte de la institución tiene que lograr que los padres sean partícipes. Si falta ese pilar no se puede seguir.

Pensando en la evaluación a estos niños podemos creer que se basa en el crecimiento que tienen dentro de la escuela. Al preguntar esto, Mariela cuenta la situación:

- No, no hay ningún tipo de evaluación. Es para todos los mismo. Obviamente si el niño va a una escuela de nivel va a tener su MAI. Lo que tiene que hacer la MAI con la docente es configurar la evaluación de acuerdo a las posibilidades del niño. Algunos son evaluados de forma escrita, otros de forma oral. La que tiene el rol principal es la docente del nivel. La MAI lo que va a hacer es brindar las estrategias. Pero la que tiene la especificidad es la docente del nivel.

Desde el principio del aislamiento se sabe que se complica la enseñanza. Pero esta virtualidad, ¿dificulta la educación?

- Desde ya, los niños son muy rutinarios. Les modificás algo y muchos se desorganizan. Hay algunos que no quieren recibir la educación vía virtual, pero hay otros que la aceptan. De por si la educación de manera virtual es muy dificultosa. Algunos pueden llegar a que no acepten este tipo de modalidad, que no puedan sostener la atención. Al requerir más apoyos que otro niño, estos no se pueden dar de manera virtual o son deficientes. Entonces, esa es una dificultad. Obviamente los nenes con TEA siguen su curso con la MAI además de su grupo, pero muchos se apoyan en la visual. Es lo que más se utiliza con este tipo de cuadro. Entonces a nivel virtual, obviamente se va complejizar muchísimo más. El tema de la organización es algo que también es bastante dificultoso porque al estar lejos es difícil organizarlos. Ahí obviamente hay que involucrar a la familia, no queda otra.

- Lo importante es destacar – agrega Mariela – que cada niño tiene sus características. Son todos individuos. Todos los nenes, tengan la discapacidad que tengan. Todos tienen las mismas dificultades. En el caso con los niños con TEA hay algunos que tiene más posibilidades que otros, depende de muchos factores. Hay nenes con TEA que también tienen discapacidad intelectual, otros tienen otro cuadro además de TEA, entonces se complica un poco más. Hay, por ejemplo, dentro de TEA, el Asperger que es uno de los síndromes que tienen mayor nivel de producción, entonces en esos niños en general pasan un poco más desapercibidos, porque no necesitan tanto apoyo. Después tenés otros que están más complicados. La cuestión en el tema de aprendizaje es buscar las herramientas para que el niño pueda asimilar y acomodar a su esquema. Eso lleva un montón de tiempo, porque en muchos casos es complicado formar el vínculo. Entonces, hasta que no forme esto y demás, que la docente no pueda ver las características, ver por dónde enseñar, lleva tiempo. A veces los recursos son escasos. Por ejemplo, la inclusión que da una escuela estatal, obviamente, el recurso está sumamente acotado. Las MAI van una vez por semana dos horas como mucho. Si el recurso lo brinda una escuela especial privada, obviamente son por ley 6 horas de apoyo. Mucho más de lo que brinda una educación estatal. Hay que tener en cuenta el nivel de producción de cada uno y poder ser ayudado también por otro. A esto se suma la cuestión familiar así como la docente que toque también. Por lo tanto, son varios los factores a tener en cuenta. Otro pilar fundamental son las terapias, hay niños que tienen tres / cuatro prestaciones de apoyo. Al momento de la educación eso hay que tenerlo en cuenta, ahora sobre todo con la cuestión virtual, los nenes están como con muchas cosas entonces ahí también hay que ir midiendo hasta dónde.

Con esta investigación, concluimos que a los niños dentro del espectro autista les resulta difícil comprender señales naturales del entorno, por eso es que las rutinas estables y predecibles los organizan tanto. Necesitan de ellas para tolerar lo que sucede a su alrededor y bajar su ansiedad. La situación de encierro, debido a la pandemia del Covid-19, modifica la dinámica cotidiana. Esto puede generar en ellos alteraciones emocionales, lo que produce un aumento de conductas repetitivas y mayor irritabilidad. Los entornos cerrados suponen una carga psicológica más fuerte y un estrés muy grande.

Es clave lo que las familias hagan o puedan hacer para ayudarlos con estos cambios que llegaron sin aviso ni tiempo para prepararlos. En la casa de cada niño con TEA, se los puede ayudar a comprender esta nueva normalidad estableciendo nuevas rutinas claras, como el juego y las actividades plásticas (dibujo, pintura, etc.).

Un paseo breve, y respetando las medidas sanitarias, contribuyen a una mejor calidad de vida. Es importante no abrumar con un exceso de información, ofrecer explicaciones sencillas sobre lo que está pasando y dar también datos positivos para evitar que se angustien.

Al mismo tiempo, esto deja dudas respecto a que pasará después. La educación, claro está, no es igual que a cualquier niño en una escuela de nivel. ¿Se buscará otra forma de enseñanza y acompañamiento donde los niños con capacidades diferentes puedan adaptarse y aceptar sin problemas?


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