Nada es privado: “la era del Gran Hermano”

Este documental se centra en la investigación del uso indebido de los datos de los usuarios de Facebook por la compañía Cambridge Analytica, cuya función fue la de manipular distintas elecciones en el mundo.  Pero más allá de esto, el film muestra una realidad que nos permite saber en detalle qué es lo que se hace con la información que continuamente le ofrecemos a la web.

Por Sergio Daniel Fernández 


En pleno siglo XXI, no podemos negar que vivimos en una sociedad totalmente digitalizada. Millones de personas en el planeta entran permanentemente al Internet por medio de un sin número de aparatos tecnológicos como los celulares, tablets, Smart TV, PC o diversas aplicaciones que nos brindan las posibilidad de comunicarnos. Esto nos permite obtener información instantánea de lo que ocurre en el mundo así como interactuar, aprender o enseñar. Pero con todo esto, la violación de la privacidad es un tema clave de esta época. En la era virtual y las redes sociales, la manipulación de datos es una gran tentación para los políticos. Nada es privado pone el foco en ese problema, y lo hace con la dinámica propia de un buen thriller.

¿Pero de qué trata Nada es privado? El documental distribuido por Netflix, muestra la investigación de la utilización ilegal de los datos de los usuarios de la red social Facebook y su posterior influencia, por parte de la empresa Cambridge Analytica, para las elecciones de Donald Trump, la victoria del Leave en el referéndum para el Brexit y hasta la de Mauricio Macri, muy brevemente mencionada en el metraje.

 La película demuestra que detrás de esos perfiles hay personas cuyos datos personales suelen ofrecer de manera voluntaria. Con esto Facebook cuenta con estrategias para obtener información como el “like”, que deja en claro cuáles son los gustos de cada usuario. A partir de ahí, se pueden lanzar campañas destinadas a influir en el comportamiento de los involucrados. Por lo tanto, es un mecanismo muy útil para llegar al votante, transformándolo en un mero consumidor.

La historia sigue diferentes ejes desde el punto de vista de tres personajes. El primero es el profesor David Carrol que nos contextualiza qué es lo que está pasando en las redes y con nuestros datos, así como también cumple la función de narrador del film. La segunda es a través de la periodista de The Guardian, Carole Cadurelladr, que se encargó de investigar el hecho y llevar el caso ante los medios de Gran Bretaña. Y la tercera protagonista es Brittany Kaicer, una antigua colaboradora de Cambridge Analytica que tomó la decisión de irse de la empresa para colaborar en la denuncia contra la compañía.

Engaños, manipulaciones y trampas son los temas que aparecen en el documental. Pero más allá de eso, lo que llama la atención de la historia, es que logra que muchos que no creamos en conspiraciones, comencemos a dudar de nuestros aparatos tecnológicos, en las redes sociales y en lo que consumimos. Todo esto como si fuéramos espiados todo el tiempo por un “Gran Hermano”.

Nada es privado nos demuestra que cualquier episodio de la serie Black Mirror no está muy alejado de la realidad. Con un aire apocalíptico, el film nos permite plantear algunas preguntas: qué valor tiene nuestra privacidad y qué decisiones debemos tomar para proteger nuestra información personal. Pero es cierto que es algo irónico que Netflix nos recomiende esta película, que al igual que Facebook, usa nuestros datos para recomendar qué ver. Pero mientras sólo lo use para eso, para bien o para mal, ver ficciones o documentales, no tendría que ser ningún problema.


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