"Me llamo Mariana, soy mujer, y no me hace falta mirarte"
"Mirando desde la frontera", es el título del libro que el próximo viernes 21 de agosto, la poeta Mariana Agustina Romano, presentará por la plataforma zoom a las 19 horas, en el que aborda temas como el erotismo, la discapacidad y la rebeldía.
Por Emanuel Groh
Mariana es una joven escritora con discapacidad visual que estudia letras en la Universidad Nacional de Tucumán. Ella se planta, hace oír su voz de mujer, e intenta derribar mitos y prejuicios en torno a la discapacidad y el ejercicio de una sexualidad plena, a través de sus palabras.
Es por ello que "Mirando desde la frontera" surge como una respuesta a este tipo de prejuicios o preconceptos instalados en el imaginario social que trata a quienes poseen una discapacidad como niños eternos o angelitos, cuando debieran ser tratados como aquello que en verdad son, personas como todas cuya única diferencia es tener una diversidad funcional, pero nada más.
Los ángeles no tienen sexo, los niños aún no están preparados para ejercer su sexualidad, sin embargo las personas adultas con discapacidad, sí.
Acerca de todas estas cosas charlamos con Mariana, virtualidad mediante, haciendo además, un breve recorrido por su vida y sus poemas.
-Contame de vos, y cómo adquiriste tu vocación por las letras.
Desde muy pequeña me gustó escribir. Recuerdo que mi tía me llevaba a la casa de sus amigas, y me compraba un cuaderno para que escriba y no moleste a los adultos. Ya de adolescente, escribía canciones, cartas que nunca entregaba y cuentos. El típico diario íntimo. Cuando tuve que elegir la carrera, tenía muy claro que debía ser algo relacionado con artes. En ese momento me gustaba antropología, carrera que no estaba en Tucumán y eso representaba un obstáculo para mi familia. Entonces pensé en la licenciatura en artes, sin embargo, sabía que había muchas materias en las que tendría dificultades debido a mí discapacidad. Hablando con mi hermana, nos dimos cuenta que lo que más me gusta hacer es escribir, razón por la cual resolví anotarme en letras. El ingreso es irrestricto, no obstante, debe realizarse un curso de ambientación, que cuando lo hice, me encantó. Me di cuenta que eso era lo que quería estudiar.
¿Naciste con discapacidad o fue algo que adquiriste después?
En realidad nací a los 6 meses de gestación y me pusieron mucho oxígeno, eso provocó un desprendimiento de retina. Aún así, el desprendimiento de las retinas no fue total, sino que con el paso de los años, fueron madurando y me permitieron tener lo que se conoce como "baja visión". Ese pequeño resto visual, no me alcanzaba para equipararme a los niños de "visión normal", tampoco podía equipararme a los niños ciegos, así que tuve que diseñar mis propias estrategias de adaptación en la escuela. Una de ellas fue escribir en cuadernos de tipo oficio con letra mayúscula de molde, con tinta o lápices gruesos. Por eso, el título del libro "mirando desde la frontera", ayuda a un espacio único, en el medio de dos situaciones: la situación del que ve y la situación del que no.
-¿Cómo surgió la idea de escribir un libro?
De vez en cuando, escribía en mi Facebook y en un blog, pero buscaba otro tipo de interacciones. Sentía que solamente podría tenerla con la iniciativa de publicar y presentar un libro. Entonces, empecé a releer el material que ya tenía escrito. En ese momento redactaba mucha poesía, así que comencé a trabajar en ellas y a seleccionar las que hoy forman parte de esta publicación. Tarea para nada fácil, ya que había que seleccionarlas, editarlas, y agruparlas en distintas secciones para que tuviesen una apariencia de conjunto. También fue complicado buscar un editor y pensar en la portada, porque se trataba de charlar con otras personas y confiar en sus criterios. Sabía que para la mayoría de la gente es importante lo visual y lo estético así que teniendo en cuenta que se trataba de mi primer ejemplar, quería destacarme hasta en la imagen.
-Cuando pensaste en publicar: ¿Ya estabas estudiando letras? ¿Alguien desde la facultad te asesoró? ¿o fue totalmente independiente del ámbito universitario?
Ya cursaba el ciclo superior de la carrera. Si bien quería publicar, no sabía cómo hacerlo hasta que encontré una publicación en Facebook de un escritor que promocionaba su taller literario. Entonces le escribí para que me recomendara un editor. Él me pasó el contacto, rápidamente me comuniqué y comenzamos a trabajar.
-Está más que claro que este libro busca derribar mitos y prejuicios sobre la sexualidad y las personas con discapacidad: ¿Cómo te encontraste con esta idea? ¿Estaba desde antes? ¿O la descubriste en el transcurso de tu escritura?
Creo que los poemas fueron surgiendo en paralelo a mi experiencia personal como mujer con discapacidad. Antes del libro, yo también tenía dudas y quizás defendía posiciones en cuanto a la discapacidad y La sexualidad que no llegaba a entender del todo.
-¿Cuáles eran esas dudas?
Me preguntaba si un chico con vista se fijaría en mí por ejemplo, teniendo en cuenta que nuestra sociedad tiende a darle mucho valor a lo que se ve. A veces me cuestionaba si yo encajaba en ese estereotipo que exigía la sociedad. Pero por otra parte me decía a mí misma que no tenía que tratar de encajar en esos modelos. Estar constantemente en esa tensión me hacía sentir muy mal. El libro se dio paralelamente a una serie de experiencias personales que me ayudaron a aclarar y a vivir personalmente estos mitos, de los que después me apropié, para desmontarlos.
-¿Querés contar algo acerca de estas experiencias personales que tuviste en paralelo a la escritura de los poemas?
Esas experiencias personales que pude vivir tenían que ver con el encuentro con el "otro". En ese momento, aprendí que una persona con baja visión, o cualquier otra diversidad funcional, puede ser objeto de deseo, sujeto deseante, y que la sexualidad es una de las actividades más inclusivas.
-¿Cuál es en tu opinión, el mito más difícil de derribar?
El mito más frecuente que observo es el de la eterna infantilización. Y de ahí pueden partir los otros. Porque si te consideran un niño es impensable que puedas tener relaciones sexo afectivas, por ejemplo.
-Teniendo en cuenta estos preconceptos errados que tiene la sociedad: ¿Sentís que hay alguna diferencia dentro de la discapacidad entre hombres y mujeres para poder derribarlos?
Siempre me llamó la atención conocer más parejas compuestas por hombres con discapacidad, y mujeres sin ella. Pero son pocos los casos que conozco que se dan a la inversa. Me pregunto por qué. Otra cosa que me obsesionó por mucho tiempo fue la cantidad de parejas donde ambos miembros tenían discapacidad. Hubo un tiempo en el que yo me rehusaba a tener una relación de ese tipo, porque lo llamaba el gueto. Como si no hubiese otra posibilidad de relacionarnos con otras personas. Ahora no tengo una posición tan radical en cuanto a eso, pero me sigue llamando la atención.
-¿Hay alguna manera de lograr que la sociedad vea a las PCD como objeto de deseo?
Es cierto que a la sociedad le cuesta mucho ver a las personas con discapacidad como objeto de deseo. Creo que las industrias del cine, las telenovelas, incluso la mercancía de sex shops por ejemplo, deberían también apostar en esto.
-En uno de tus poemas hablás de la censura censurada: ¿sentís que lograste censurar aquello que te censuraba? o el libro es un intento por hacerlo.
Creo que los poemas me ayudaron mucho a visualizar mis propios prejuicios, y vencerlos. Pero eso no significa que no los siga teniendo. No me considero una persona libre de ellos aún. Creo que la lucha es constante.
-Otro de tus poemas se titula: "Salir de mi casa para no volver": ¿Qué significa eso para vos?
Ese poema tiene mucho que ver con la rebeldía. Con el momento en el que uno tiene ganas de usar su libertad como sea, y romper las reglas del hogar. También hay que pensarlo en el contexto de la discapacidad y de la sobreprotección que a veces gira en torno a la misma.
-Me llama la atención la primera frase de "otredades “que dice: "Nadie se anima a vestir mi traje".
Tiene que ver con la discapacidad. Y el verso que señalas, se refiere a que creo que nadie aceptaría voluntariamente tenerla. Es como si todavía está la visión de que fuese un castigo, o la opción de que puede ser curada, cuando quizás a nosotrxs no nos preguntaron si queremos ser curadxs.
-En "Mi hombre desnudo", describís a un hombre de carne y hueso, pero no estereotipado, ¿en qué te inspiraste para pintarlo de esa forma en el poema?
En este caso coincide con mi experiencia personal, por eso quizás no es un hombre estereotipado pero tampoco está tan claramente definido.
-Impacta la frase final de tu último poema que dice: "Soy mujer y no me hace falta mirarte". En ella cerrás el recorrido por un libro que presenta a una Mariana que se planta, no se calla, invita a que la conozcan, desea, es deseada, se rebela, y toma lo que es suyo.
Claro, la frase cierra todo el recorrido porque resume la idea de que la discapacidad y la sexualidad no son incompatibles. La vista no es necesaria para mantener relaciones sexuales o para vincularse con alguien. La mirada quizás debería ser redefinida, que sea una mirada que no pase por los ojos, que pase por el vínculo que tenés con esa persona.
Para Ver y escuchar a Mariana Agustina Romano, este viernes a las 19 en la presentación de "mirando desde la frontera", se puede ingresar a través de este link: https://us04web.zoom.us/j/7248146315?pwd=SDVSNjFBVGhwR1dxWm0wQzRGUDcyQT09
Así mismo, para adquirir su libro deberán hacerlo en la librería Atrapa sueños que está en Facebook y tiene envíos a todo el país, o comunicarse con la escritora a su cuenta personal Mariana Romano.

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