La riqueza en pocas manos a nivel nacional y mundial


             La riqueza en pocas manos a nivel nacional y mundial
La concentración de fortuna, al máximo nivel histórico que 26 personas tiene más que 3.800 millones de pobres en todo el mundo esto se incrementó en los últimos 10 años a velocidad sobrenatural.
Por Vazquez, Fernando.



Un informe de la organización de naciones unidas que se realiza de manera anual sobre desigualdad económica en el mundo reveló que la riqueza de los multimillonarios aumentó u$s 900.000 millones el año pasado, a un ritmo de u$s 2.500 millones por día.
La concentración del patrimonio se acentuó a tal punto en el mundo, que 26 multimillonarios poseen más dinero que los 3.800 millones de personas más pobres del planeta, según un informe de la ONG Oxfam Internacional. El abismo que aumenta entre ricos y pobres penaliza la lucha contra la pobreza, perjudica la economía y alimenta la desigualdad acentuada.
Desigualdad
En su último reporte, el banco mundial para el desarrollo estimó que la riqueza del hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, dueño de Amazon, alcanzó el año pasado u$s 112.000 millones.
De manera general, la fortuna de los multimillonarios del mundo aumentó u$s 900.000 millones el año pasado, a un ritmo de u$s 2.500 millones por día, mientras los ingresos de la mitad más pobre de la población de planeta cayeron 11%, precisó. La cantidad de multimillonarios se duplicó desde la crisis financiera de 2008. Este informe se publica cuando la presión impositiva de las grandes fortunas es objeto de debate en varios países debido a la crisis ocasionada por la pandemia a raíz del covid19.
La creciente concentración de la riqueza y el poder económico son un obstáculo para el desarrollo sostenible, con lo cual se puede explicar una parte importante de la desigualdad consiste en la creciente concentración del mercado y la acumulación de riqueza y poder económico en manos de un número relativamente pequeño de empresas multinacionales e individuos ultra ricos.
Esta tendencia no ha surgido por casualidad la desigualdad es el resultado de decisiones políticas deliberadas. En muchos países, las políticas fiscales y regulatorias no solo han conducido al debilitamiento del sector público, sino que también han permitido la acumulación sin precedentes de riqueza individual y una creciente concentración del mercado.
Sin embargo, existen alternativas robustas y progresistas a estas políticas, que podrían redistribuir eficazmente la riqueza y contrarrestar la concentración del poder económico.
Son numerosos los estudios que han demostrado que la desigualdad del patrimonio es aún más profunda y perniciosa que la desigualdad de los salarios. Según estimaciones del Banco Mundial de desarrollo, la mitad inferior de la población mundial posee menos del 1 por ciento del total. Como marcado contraste, el 10 por ciento más rico posee el 88 por ciento del total mundial, mientras que el 1 por ciento superior por sí solo representa el 50 por ciento de los activos globales.
Ese capital también tiende a persistir a lo largo de generaciones, limitando así la movilidad social. Por ejemplo, las disparidades de riqueza basadas en la raza y el género tienden a ser mucho mayores que las de los ingresos. Aunque muchas personas pueden sufrir pérdidas como consecuencia de una crisis financiera, son los más pobres y marginados los más afectados por la falta de un colchón.
Análisis particular en Argentina
Durante el primer trimestre de 2019, el 10 por ciento de la población con mayores ingresos familiares obtuvo 21,2 veces más que el segmento menos favorecido en términos económicos.
Las cifras del Indec dimensionan el proceso de concentración de ingresos que acompaña al escenario de recesión, inflación y austeridad. Entre enero y marzo del año pasado, la brecha de ingresos entre los dos extremos de la pirámide alcanzaba a 20,2 veces. El informe sobre la regresividad en la distribución del ingreso publicado el miércoles permite anticipar un mayor incremento en los niveles de pobreza.
El Coeficiente de Gini, un indicador que mide desigualdad considerando a 0 como igualdad perfecta y 1 como el valor más regresivo, registró así su tercer aumento consecutivo al marcar 0,447 puntos. Doce meses atrás había alcanzado los 0,440 puntos. El dato representa el segundo peor registro desde que el Gobierno de Cambiemos reactivó la publicación de datos oficiales tras el apagón estadístico. La cifra solo es superada por los 0,451 puntos relevados en el tercer trimestre de 2016.
Sobre el reparto de la torta elaborada por el Indec muestra que el 10 por ciento más rico de la población se apropia del 32,8 por ciento de los ingresos totales mientras que un año atrás se quedaba con el 32,6 por ciento. Cuando se suma el siguiente decil, se observa que el 20 por ciento de la población con mayores ingresos se queda con el 49,8 por ciento del total de la torta, 0,7 puntos más que un año atrás.
Por su parte, el 20 por ciento de la población con menores salarios -los primeros dos deciles- apenas se lleva el 4,4 por ciento del total que marca un retroceso del 4,6 por ciento observado hace doce meses. Los sectores medios también experimentaron pérdidas. Hace falta sumar los ingresos de más del 60 por ciento de la población para alcanzar la porción apropiada por el 10 por ciento de mayores ingresos.
La fortísima caída en el poder de compra de los trabajadores de menores salarios ante la aceleración inflacionaria y el deterioro laboral se traduce en la sostenida caída que exhiben los niveles de consumo que, durante el primer trimestre, experimentaron el retroceso más profundo desde 2009.
La tasa de desocupación urbana del primer trimestre se ubicó en 10,1 por ciento, lo que implica una suba de un punto porcentual respecto de igual período del año pasado (9,1 por ciento). La cantidad de desempleados aumentó en 242.000 personas, hasta llegar a 2.133.000 desocupados.
Los últimos datos del Sistema Integrado Previsional Argentino difundidos muestran que el proceso de destrucción de puestos de trabajo registrados continúa En mayo, la tasa de incorporaciones fue la segunda más baja de los últimos 24 años. Es necesario remontarse al 2002, para observar una tasa de incorporaciones inferior a la actual.
 Durante el primer trimestre de 2019, esos ingresos explicaron el 29,1 por ciento del total apropiado por el 10 por ciento de los hogares más ricos, 0,4 puntos más que entre enero y marzo de 2018.

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