La caída de ventas azotó en los comercios

La caída de ventas azotó en los comercios



Por: Julieta Ibañez

Es sábado 8 de agosto, en el que han pasado ya 144 días del aislamiento social, preventivo y obligatorio del 2020. El día está soleado, hace frío, las hojas caen de los árboles,  pero es normal por la estación del año. Se puede ver poca circulación de personas y vehículos por las calles.


A la hora de comprar insumos nos dirigimos a un almacén del barrio ubicado en la calle Santa Fe, número 854 entre Mansilla y Laprida, de la localidad de Guernica. A través  de unas rejas negras y una ventana pequeña atienden desde allí, un matrimonio la mujer llamada Gladys Figueroa, de 53 años y Eduardo Maidana, de 55 años. Ambos llevan adelante un comercio de ventas de productos comestibles, bebidas y artículos de limpieza. Además, realizan producción de pan, facturas, pre-pizzas y servicios de catering.

Detrás de la heladera que utilizan como mostrador expresaron que en este contexto de pandemia se vieron afectados en cuanto a caída de ventas. Figueroa dijo: “Antes la gente llevaba un kilo de pan, ahora sólo te lleva un cuarto o a veces quince o veinte pesos”.

Según una encuesta del Indec, en junio del 2020 el 60,5 por ciento de los supermercados tuvo caída de ventas, mientras que un 26,3 por ciento dijo que la actividad se mantuvo. En cambio, un 13,2 por ciento dijo que sus ventas crecieron el mes pasado.

La baja de las ventas es un reflejo del deterioro en los ingresos de los hogares, que resignan consumo de bienes esenciales incluso en un contexto en donde naturalmente se achican otros gastos.

También Gladys  expresó que las personas cuando vienen a comprarle le comentan que por el momento están desempleados o al tener un trabajo informal se ven perjudicados y tratan de salir adelante como pueden. “Los clientes consumen lo justo y necesario, los gustos ya no sé los dan”, mencionó Gladys.

Hoy el Ingreso Familiar de emergencia  junto a otros beneficios sociales es de ayuda para quienes a partir del Covid-19 se vieron afectados y no pudieron continuar con sus puestos de trabajo. Asimismo, en el negocio se acercan hombres y mujeres que al ser albañiles, remiseros, camareras, entre otros oficios, ahora sólo dependen de la ayuda del Estado, manifestó la comerciante.

Con su barbijo puesto, el alcohol en gel a metros de ella, contó que las reglas que deben cumplimentar bajo las medidas establecidas por el Municipio de Presidente Perón es que la franja de horario en el cual pueden trabajar es de nueve de la mañana a siete de la tarde.

Esta disposición de alguna manera también los afecta porque el horario es más reducido y a esto se le suma que las ventas disminuyeron.

En cuanto a normas de prevención  además de utilizar barbijos para atender, se lavan las manos habitualmente, tienen roseador en alcohol y en la entrada del negocio colocan un trapo de piso con desodorante. Los productos que traen los proveedores de afuera también se desinfectan porque uno nunca sabe de donde vienen, confirmó Gladys.

Con cara de preocupación Gladys junto a su esposo expusieron que no saben hasta cuando va a durar esta cuarentena y que el horizonte es inestable para todos. Que no queda otra que resistir para sobrevivir.





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